Sedes panamericanas ¿elefantes blancos? parte 3

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Fecha de transmisión: 
25 julio 2012 - 7:33am

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El estadio de atletismo panamericano está por cumplir nueve meses desde su apertura el 19 de octubre de 2011, cuando los Juegos Panamericanos ya habían comenzado, y de esa fecha hasta el momento no ha habido actividades, así lo constatan los propios vecinos del lugar, quienes dicen que esta obra tan costosa es de poca utilidad y además los perjudicó.

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Elefantes Blancos sin signos de interrogación

Además de lo comentado en la tercera entrega de la serie "Sedes panamericanas ¿elefantes blancos?" a la que yo le cuestiono los interrogatorios y más bien la convertiría en una contundente afirmación, hay que agregar que el Estadio no se terminó por completo, la parte del estacionamiento en la que ahora se llevan a cabo esos cursos de verano con los niños jugando futbol en el asfalto, lo digo porque lo vi, hay que decir que con máquina levantaron no sé si dos o cuatro canchas de futbol rápido ubicadas en la parte inferior dando hacia la calle Santa Lucía, la que da a los bomberos, que seguro costaron caras y que ni siquiera se inauguraron, que han dejado de ingresar muchos, cientos de niños, jóvenes y adultos que llenaban los fines de semana las canchas jugando futbol, frontón y voleibol principalmente, aunque también los patinadores concurrían el espacio en la zona de skate que había en la parte superior, que la cantidad de empleados del Comude que ahí trabajaban ya los reubicaron en alguna oficina fantasma y sabrá Dios qué estén haciendo o en el peor de los casos ya los desdpidieron, que dejó de existir el grupo de adultos mayores que nadaban en la alberca y que además tenían un grupo de danzón, que ya no pueden nadar los jóvenes con discapacidad que tenían beca en la alberca, que la obra ocasionó afecciones en los ojos por la tierra y una gran cantidad de mosquitos ya que apilaron la arena en grandes cantidades y en época de lluvia crecieron una especie de hierbas y matorrales con hojas grandes de esas que dan unas bolitas llenas de picos, que nos tuvieron que pagar daños como cuarteaduras a los vecinos debido a que la premura del tiempo los obligó a aplanar con dos máquinas cuya fuerza hacían retumbar los vidrios y resquebrajar los muros de las casas aledañas, que la venta de los fines de semana de futbol ha bajado en un 80% para las tiendas de abarrotes de los alrededores y principalmente, que el espacio público recreativo pertenece a la colonia y es administrada por el Estado, sin embargo a NADIE de los vecinos de cohabitamos o crecimos en esas colonias se nos preguntó si estábamos de acuerdo.
Melancólicamente, los que ahí crecimos hemos perdido un espacio en el que compartimos el espacio público, la participación, compartimos amigos, integramos un equipo y competimos en muchos torneos, pero más allá de la melancolía, las colonias cercanas al Estadio Panamericano de Atletismo perdimos una fuente de recreación y formación deportiva que fomentaba valores y desde luego salud a los colonos, y hemos ganado un elefantote blanco que no sirve para nada absolutamente, y que noche a noche gasta la cantidad suficiente de energía para alumbrarlo porque dejan prendido el alumbrado de la cancha que por cierto se filtra por mi ventana e impide la oscuridad necesaria para la noche. Ah pero eso sí, además de la fracasada Feria del Caballo mencionada en la nota, y como cuatro eventos deportivos al parecer de algunas escuelas que se han dado cita, el flamante estadio panamericano solamente ha servido para montar un escenario espectacular donde varios grupos teloneros de Julión Álvarez, armaron la fiesta para festejar dos días (Viernes la mitad de la corporación y Sábado la otra mitad para no dejar de trabajar) el pasado día del policía que fue hace como medio año causando el malestar de varios vecinos debido al altinosante ruído (imagine que tiene un concierto a 500 metros de su habitación y quiere descansar, ver la tele o dorimir). Les parecerá excesivo mi enojo, pero yo crecí en esa Unidad viva y ahora la circulo cada mañana y cada noche para salir o regresar a casa y la vista no es menos que fúnebre. ¿A quién hay que reclamarle?